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13 feb 2013

IMPRESIONANTE IMPRESIONISMO


Comenzó el año y con él llego de nuevo a Madrid y sus museos la fiebre impresionista y sus largas colas. No puedo decir con certeza si ya tocaba después de que en el 2010/2011 el Museo del Prado, el Museo Thyssen y la Fundación Mapfre se pusieran de acuerdo en su programación, pero el caso es, que coincidieron en sus exposiciones sobre temática impresionista, ya fuera de forma global o centrada en alguno de sus máximos representantes.

Pues bien, este 2013 comienza con “Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh” en el Museo Thyssen e “Impresionismo y postimpresionismo” en la Fundación Mapfre, de nuevo en colaboración con el Museo D´Orsay de Paris.

La semana pasada, casi al comienzo de su andadura y tras esperar cerca de media hora en la cola soportando el gélido viento de febrero pude disfrutar de esta última.
Tengo que decir que la exposición “Luces de bohemia. Artistas, gitanos y la definición del mundo moderno” que también ofrece la fundación Mapfre es un increíble “pasatiempo” hasta que te toca el turno de contemplar las obras impresionistas y postimpresionistas cedidas por el Museo D´Orsay.

Monet-Parlamento de Londres(1904)
 Hacen un recorrido desde los inicios del movimiento con Monet y la evolución de la nueva concepción del paisaje que se desarrolla en esos momentos y que deja atrás todo clasicismo dando paso a la modernidad en todos los sentidos, pasando por Renoir que sigue una línea más cercana al academicismo imperante en el retrato y terminando con Cézanne que se centra en el aspecto constructivista de la escena sembrando así lo que más tarde se desarrollaría plenamente en el cubismo.

Con la obra de Toulouse-Lautrec se viaja al Montmartre de la época, sus cabarets, sus divas y bulevares, todo bajo un halo benévolo y empático. Sin embargo, sus trazos simples y austeros no restan expresividad a sus retratos y escenas cotidianas. Van Gogh permanece en un mundo propio que evoluciona, a veces con los preceptos del movimiento y otras de manera individual, pero siempre con un carácter personal e inconfundible que lo acerca a la “genialidad”.

Signac-La entrada del Pto de Marsella(1911)
 Después de extasiarme con estas maravillas me quedé impactada con las obras puntillistas de Seurat y Signac. Lo que siempre me ha llamado la atención de este movimiento es que, en general, nos quedamos en la superficie de la obra. “¡Que curioso! ¡Esta hecha con puntitos de color!” Detrás de todo esto hay una investigación científica pionera acerca del color y de cómo lo percibe el ojo humano que supuso un gran avance, y no solo en el ámbito artístico.

 
A pesar de las largas colas bajo el frío sol de invierno se compensa con la calidez y calidad de estas exposiciones. ¡A disfrutar! Sobre todo, de las que son gratuitas.

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